Trópico de Fuego y Terciopelo

 

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Prólogo que no es tal por Margot Montero

Para los que todavía creen en las quimeras.  

PRÓLOGO QUE NO ES TAL o lo que es lo mismo RECUERDOS EN EL  BLANCO  ATARDECER (lembranzas no branco solpor).

Y ella le miró a los ojos. Le gustaba recordar el tiempo en que todo estaba permitido, cuando ponerle los cascabeles al gato no suponía ningún peligro. Ya no había nada que contar, el libro de la vida estaba escrito en todos sus renglones.

Atrás quedaron los años en que soñaba con aquel viejo lobo,  cuando en los atardeceres blancos  le suicidaba lentamente con sus besos agridulces, con sabores de limón y canela.

Atrás quedaron los días en que su  marinero altivo permanecía exultante en el puerto de su boca, devorándola poco a poco, devorándose... en unos intensos instantes en que eran ajenos al mundo gris de las buenas maneras, de las imposiciones, de los terrores consentidos, de la libertad aplastada en las mil y una guerras donde los inocentes decían adiós apenas abrían los ojos. Y así eran capaces de volar cada tarde por encima de todas las miserias. Y así fueron héroes en cada batalla, navegando hacia Itaca envueltos en sudores fríos... Y en sus caras miel, y en sus bocas flor de albahaca quemada por los  ardientes mercurios de agosto y en sus miradas fuego de oro....

Atrás quedaron los minutos y los segundos en que el joven estepario detenía el reloj de la vida susurrándole al oído poemas devaluados en todos los mercados, en todos los suspiros, en todos los amaneceres.... pero eran tan necesarios, dime sino cómo podía cada día alcanzar el horizonte libre de los sueños, ser la guerrera incansable, látigo de los poderosos, amiga de los perdedores, de los que tienen la mirada triste y el corazón caliente hipotecado por los esclavos deseos del pensamiento.

¡Ay amor! no te detengas en el intento, y una vez más juntos iniciaremos la búsqueda de los justos, de los puros, de los que tienen soluciones en vez de decretos, de los que tienen sonrisas en vez de dinero, de los que tienen esperanza en vez de promesas, de los que tienen estrellas en la mirada y las solapas vacías de medallas.

Atrás quedaron los indeseables con sus mundos mezquinos de hiel y llanto.  Por fin la nave cada vez está más cerca de la playa ... ¿escuchas el canto de las sirenas? ¿oyes? .... Ven y envuélveme en tu lecho de rosas. Te  espero con el mar de mis aguas turbulentas lamiendo la orilla.

Ahoguemos en cada blanco atardecer nuestros deseos tirándonos al abismo, como la primera vez. (Afoguemos en cada branco solpor os nósos desexos votándonos ó abismo, coma a primeira vez).

 

MARGOT MONTERO

Lugo, 14-02-04

 

 

 

 

 

 

 

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