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Para
los que todavía creen en las quimeras.
PRÓLOGO
QUE NO ES TAL o lo que es lo mismo RECUERDOS EN EL
BLANCO
ATARDECER (lembranzas no branco solpor).
Y
ella le miró a los ojos. Le gustaba recordar el tiempo en que
todo estaba permitido, cuando ponerle los cascabeles al gato no
suponía ningún peligro. Ya no había nada que contar, el libro
de la vida estaba escrito en todos sus renglones.
Atrás
quedaron los años en que soñaba con aquel viejo lobo,
cuando en los atardeceres blancos
le suicidaba lentamente con sus besos agridulces, con
sabores de limón y canela.
Atrás
quedaron los días en que su
marinero altivo permanecía exultante en el puerto de su
boca, devorándola poco a poco, devorándose... en unos intensos
instantes en que eran ajenos al mundo gris de las buenas maneras,
de las imposiciones, de los terrores consentidos, de la libertad
aplastada en las mil y una guerras donde los inocentes decían adiós
apenas abrían los ojos. Y así eran capaces de volar cada tarde
por encima de todas las miserias. Y así fueron héroes en cada
batalla, navegando hacia Itaca envueltos en sudores fríos... Y en
sus caras miel, y en sus bocas flor de albahaca quemada por los
ardientes mercurios de agosto y en sus miradas fuego de
oro....
Atrás
quedaron los minutos y los segundos en que el joven estepario
detenía el reloj de la vida susurrándole al oído poemas
devaluados en todos los mercados, en todos los suspiros, en todos
los amaneceres.... pero eran tan necesarios, dime sino cómo podía
cada día alcanzar el horizonte libre de los sueños, ser la
guerrera incansable, látigo de los poderosos, amiga de los
perdedores, de los que tienen la mirada triste y el corazón
caliente hipotecado por los esclavos deseos del pensamiento.
¡Ay
amor! no te detengas en el intento, y una vez más juntos
iniciaremos la búsqueda de los justos, de los puros, de los que
tienen soluciones en vez de decretos, de los que tienen sonrisas
en vez de dinero, de los que tienen esperanza en vez de promesas,
de los que tienen estrellas en la mirada y las solapas vacías de
medallas.
Atrás
quedaron los indeseables con sus mundos mezquinos de hiel y
llanto. Por
fin la nave cada vez está más cerca de la playa ... ¿escuchas
el canto de las sirenas? ¿oyes? .... Ven y envuélveme en tu
lecho de rosas. Te
espero con el mar de mis aguas turbulentas lamiendo la
orilla.
Ahoguemos
en cada blanco atardecer nuestros deseos tirándonos al abismo,
como la primera vez. (Afoguemos en cada branco solpor os nósos
desexos votándonos ó abismo, coma a primeira vez).
MARGOT
MONTERO
Lugo,
14-02-04
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