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Tu
sexo es una cosa tan distinta:
un periscopio sin manos en el aire
pintado en sepia de azaroso truco.
Todo el
placer tramposo a los amigos,
dejado el canto en heredad a los pájaros.
apestados de calle, ya casi de cemento.
Estoy afortunadamente confundido:
he olvidado el rastro hacia tus muslos,
las tormentas derriban catedrales
y conduzco falaz hacia tus señas.
No hay dos hombres, no hay dos exploradores.
La mujer única es rosa, azul, es verde
y se combina en sistemas y posturas.
No hay besos ganados ni perdidos,
los besos son esqueletos atacantes.
Amor, llámame cómico y regresa,
danza febrilmente en mis errores,
dispara tus bengalas, funde en negro
el sujetador que acota tus dos polos,
y otros caminos huérfanos de besos.
Entonces demando como un chico travieso:
soy un ciego en peligro de visión.
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