|
¿Qué
beduino me ha traído a esta historia,
donde un marciano gime, de cosas diferentes
al calor de tu sexo, en púlpito irisado?
No hay asunto galáctico más digno de atenciones..
Existe
una tarima de neones.
Quien habla hace señales y banderas.
Lo cierto es que me llueven sus palabras,
pero me empapa el roce de tus muslos.
Cambio
el discurso, pongo máscara pública,
me disfrazo de asombro y pienso en tus caderas.
Asiento en clave falsa los giros e inflexiones.
En realidad asiento al borde de tu escote.
De
la chistera surgen silogismos reptantes,
el público desgrana aplausos tenues.
Tus manos son una promesa cósmica,
que ovaciono celoso puesto de pie en la silla.
|