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Hay
alguien por ahí, de ánimo imberbe,
de senderos brillantes y corazón en ristre
y especial sensación en las mejillas,
con pasos de algodón en las moquetas.
Hay
alguien por ahí, atisba el ciego,
extendiendo sus dedos al vacío,
deslumbrado de azules y ternuras,
Robin Hood asaltante de silencios.
Hay alguien
por ahí, pregunta el mudo,
de frac ajado y cinturón de musgo,
blues en el alma a modo de paraguas
mientras arroja el mensaje y la botella.
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