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Mientras
tu corazón no siga un norte ajeno
déjame ser quien vele sus ensueños,
quien arrope su latir de terciopelo,
mientras tu corazón no tenga dueño.
Mientras
tus ojos no alumbren faro ajeno,
déjame ser su playa y su remanso,
quien ponga música al silencio de tus ojos,
mientras navega en solitario tu mirada.
Mientras tu risa no encienda risa ajena,
déjame ser el cofre que la guarde,
quien coloque en altar limpio su alegría,
mientras resuene sin ecos tu sonrisa.
Mientras
tus manos no formen nido ajeno,
déjame ser el pétalo de brisa,
quien coseche sus gestos y caricias,
mientras sean mariposas sin destino.
Mientras
tu beso no sea espejo en labio ajeno,
déjame ser las pompas de ternura,
quien tornasole su vuelo independiente,
mientras no brille en luciérnaga tu beso.
Mientras tu llanto no encuentre paño ajeno,
déjame ser el notario de tus lágrimas.
quien por ti beba la ambrosía melancólica,
mientras no atisbe tu llanto buen reposo.
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