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Azul
y miel
es el polvo de seda de las alas
de las mariposas de tus párpados
que ha quedado adherido a mis pulgares.
Alguien canta a lo lejos por nosotros,
cuando todo el resto es trampa pura,
pura radiografía de la suerte.
En un baúl la estrella nova,
amor ardiente en corazón de hielo.
Nada más corto que mi voz
que se transforma en humos y cenizas.
Llevo en mí las tormentas,
las polillas calladas que atienden el regreso.
Extiendo mis dos brazos
para envolver tu rostro.
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