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De
tiempo estamos hechos, de salinas
de poesías postergadas y difusas,
materia evanescente con albores
y ocasos presentidos en la orilla.
De
olvidos y de mimbres planetarios
que conforman la hazaña cotidiana
ayeres y mañanas nos reclaman
con tozudez grisácea de tormentas.
De luz estamos hechos, de arrebatos,
de memorias y abismos epidermis,
que arañan pertinaces ilusiones
que el vivir transmuta en cicatrices.
Llevamos
a la espalda los aullidos
tribales de cavernas añoradas,
a la sombra de héroes y mohicanos
caminamos en agónica ironía.
Náufragos
somos de cósmicas mareas,
marinos ciegos atisbando la noche
y en medio de los caos más primigenios
nos aferramos al Trópico de fuego.
Oscilamos como brújula indecisa,
agazapados y furtivos soñadores,
perdido el rumbo, solo el faro lejano
de la amistad o el amor nos da respiro
E
inconscientes, ilusos, nos negamos
a creer que traicioneras las promesas
desgarrarán heridas como surcos
en el rebelde corazón guerrero.
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