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Navajitas
de luces, tres cascabeles
que suenan en la noche, cuando me dueles.
Puñalitos de plata, mi dulce herida,
amapolas de sangre, en tu partida.
Náufrago
entre tus pechos
quiero ser siempre,
que nunca me rescaten
cuando me pierda.
Luciérnagas de llanto, dulce quebranto,
tus ojos son abismos si no me miran.
Mariposas rebeldes, vuelan tus manos,
montañitas de azúcar, que en vano escalo.
Náufrago
entre tus ojos
quiero ser siempre.
Que nunca me rescaten
cuando me pierda.
Aromita
a canela son tus caricias
que camuflan en rosas mis cicatrices.
Caminitos soñados, puentes de brezo,
anida mi deseo entre tus rizos.
Náufrago entre tu pubis
quiero ser siempre,
que nunca me rescaten
cuando me pierda.
Limoncitos
y azahares, tus dos mejillas,
cuando ríes deslumbran a las estrellas.
Espaditas de almendra, ya no anochece,
un castillo de luces, cuando regreses.
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