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Cuando
a la noche conquiste
la batalla de tu lecho,
será una tregua pactada
entre dos pieles sin dueño.
Cuando
a la noche naufrague
en la playa de tus pechos,
serán dos faros que alumbren
una tempestad de besos.
Cuando a la noche galopen
los corceles del silencio,
serán silencios de amores
tallados con nuestros dedos.
Cuando
a la noche construya
la catedral de tus sueños,
serán ladrillos de goce,
entre caricias resueltos.
Cuando
a la noche persiga
las llagas de los recuerdos,
serán puñales de miel
con filos de dulce hielo.
Cuando a la noche te cante
lo que tu cuerpo me inspira,
será con la voz domada
de dos tormentas esquivas.
Cuando
a la noche susurre
de tu sexo las poesías
serán mapas que recobren
los paraísos perdidos.
Cuando
a la noche te pida
que mi soledad congeles
será que el mundo decrete
girar en cuatro paredes.
Cuando a la noche te abrace,
desnudos en alma y cuerpo,
será un Olimpo de dioses
que me envidien para siempre.
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