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No
pienses que te miro
solamente
para libar la traidora
belleza
de tus ojos,
puesto que soy aun más egoísta.
Reconozco
que miro,
son la sed imposible de una caricia tierna,
el celeste mar de tus pupilas
para navegar en ellas,
para
naufragar en ellas,
y en ellas renacer
como un atlante.
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